Aunque muchos desconozcan qué son los biocidas o qué aplicaciones tienen en la actualidad, su uso está cada vez más extendido. Su utilización no solo nos permite controlar plagas de insectos, roedores o aves y, con ello, proteger cultivos y cosechas. También, evitar la degradación del hábitat y prevenir las enfermedades infecciosas para el ser humano.

Todos los aspectos del mundo de hoy, incluso la política y las relaciones internacionales, se ven afectados por la química. 

Linus Pauling

Sin embargo, a pesar de los beneficios que los biocidas aportan a nuestro día a día y a nuestra salud, su fabricación y manipulación no está exenta de peligros. No podemos olvidar que son productos que contienen una o más sustancias activas –entre ellas, microorganismos- que tienen como objetivo destruir, contrarrestar, neutralizar, impedir la acción o ejercer control de algún tipo sobre un organismo nocivo.

De hecho, en función de sus usos, los biocidas están divididos en 22 tipos de productos que se integran en 4 grandes grupos:

  • GRUPO 1: DESINFECTANTES.
  • GRUPO 2: CONSERVANTES.
  • GRUPO 3: PLAGUICIDAS.
  • GRUPO 4: OTROS BIOCIDAS.
Certificaciones como garantía de seguridad

Todos los biocidas figuran regulados a Nivel Europeo por el Reglamento (UE) nº 528/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo de 22 de mayo de 2012, relativo a la comercialización y el uso de los biocidas, por el que se regula el proceso de evaluación y comercialización de biocidas.

En PRO3S disponemos de las certificaciones B-0281-S y SS-080164 que nos permiten la fabricación, importación y distribución de plaguicidas de toxicidad máxima y la fabricación de fitosanitarios, pudiendo de esta manera gestionar la externalización de la producción de las empresas.